12.6.- La Lluvia ácida

Entendemos por lluvia ácida la precipitación de partículas que se han acidificado por efecto de la contaminación del aire.

La voz de alarma se dio a principios de los años 60 ante la evidencia de la acidificación de aguas de los ríos, lagos, aguas subterráneas, deterioro de los bosques, e incluso aguas litorales.

El ciclo de reacciones de formación de la lluvia ácida se desarrolla en la troposfera cuando un fotón de la luz solar incide sobre una molécula de ozono, formándose un átomo aislado de oxígeno:

este átomo de oxígeno reacciona con una molécula de agua formando radicales hidroxilo:

y esta especie, enormemente activa reacciona con los óxidos de nitrógeno y de azufre como ya hemos comentado antes y que podríamos resumir en:

 

El ácido nítrico se disuelve en las gotitas de agua de las nubes.

El ácido sulfúrico se condensa formando gotitas muy pequeñas; parte de ellas se depositan directamente en el suelo (deposición seca) y el resto (la mayor parte) se incorpora a las nubes.

 

El agua de lluvia no contaminada tiene un pH de 5'6 como consecuencia del dióxido de carbono disuelto en ella:

y hay que distinguir muy claramente entre la acidez del agua no contaminada debido a la disolución del dióxido de carbono en el agua y la acidez debida a la disolución de ácido sulfúrico y nítrico que puede provocar pHs entre 4 y 3'6 y en los casos límite a 2'0 en niebla o nubes bajas.

Podemos redefinir, por tanto, la lluvia ácida como toda precipitación con un pH inferior a 5'6.

No es necesario comentar que los efectos de la lluvia ácida puede dejarse sentir a centenares de Km del foco contaminante.

El fenómeno de la lluvia ácida no presenta en España la extensión e intensidad que alcanza en otras regiones de Europa y América del Norte. Ello se debe a la menor industrialización, la localización geográfica de la península Ibérica (no tienen lugar en ella tantas borrascas), las características climáticas y la naturaleza del substrato geológico. De cualquier manera se ha detectado en las lluvias de la sierra de Prades (Tarragona) un promedio de pHs de 4'4 y en el macizo de Montseny (Barcelona) de 4'6. A pesar de las proximidades de las citadas zonas, los efectos de las lluvias ácidas no se han dejado sentir en los núcleos urbanos. En el mapa, se han marcado las zonas en las que el problema de la lluvia ácida es más acusado:

zonas en las que el problema de la lluvia ácida es más acusado