Biografías
Amadeo Avogadro

Amadeo AvogadroFísico italiano, nació en Turín el 9 agosto de 1776. Su padre perteneciente a la carrera jurídica, le hizo seguir los mismos estudios llegando a licenciarse en leyes en 1792 y obtener el grado de doctor cinco años más tarde, ejerciendo esta carrera durante algún tiempo. En 1800 se aficionó a las matemáticas y a la física especializándose en estas materias, hasta el punto de ser nombrado profesor de Física en el Real Colegio de Vercelli y posteriormente de física-matemática en el de Turín. Esta cátedra fue suprimida por los hechos revolucionarios acaecidos en 1822. Reincorporado a la misma en 1834, continuó en ella hasta su jubilación. Falleció en Turín el 9 julio 1856.

De una gran inteligencia, sus escritos no fueron aceptados inmediatamente, por lo que fue muy poco conocido en su país y aún menos en el extranjero, a pesar de que en 1811 publicó en el «Journal de Physique» de París un trabajo titulado Essai d'une maniere de déterminer les masses relatives des molécules élémentaires des corps et les proportions selon lesquelles elles entrent dans ces combinaisons.

Gay-Lussac, en sus estudios sobre las relaciones de los volúmenes de gases que toman parte en una reacción, creyó confirmar las teorías atómicas y de las proporciones múltiples de Dalton, lo que éste no admitió por creer que, siguiendo el pensamiento de Gay-Lussac, se presentaban anomalías difíciles de comprender. Avogadro trata de aclarar tales anomalías indicando que «debe admitirse que existen relaciones muy sencillas entre los volúmenes de las sustancias gaseosas y el número de moléculas simples o compuestas que los forman. Que la única hipótesis que puede explicar esto es aceptar que el número de moléculas integrantes de todos los gases es el mismo para volúmenes iguales, y que las relaciones entre las masas de las moléculas son las mismas que las existentes entre las densidades de los gases correspondientes a igualdad de presión y de temperatura» (hipótesis de Avogadro). Esta hipótesis fue posteriormente confirmada por la experiencia y, por diferentes procedimientos, se llegó a establecer que una molécula-gramo de cualquier gas ocupa 22,4 I. (a 0° C y 1 atm. de presión) y que el número de moléculas existentes en una molécula-gramo de cualquier sustancia es 6,023.1023 (número de Avogadro).

Avogadro, cuando emplea el nombre de molécula, se refiere unas veces a átomos y otras a moléculas en el concepto actual, pero emplea también el de molécula integrante refiriéndose a moléculas de compuestos y moléculas elementales cuando se refiere al átomo. y señala: «Si una molécula de una sustancia se une con dos o más moléculas de otra sustancia, el número de moléculas compuestas debe ser igual al número de moléculas de la primera sustancia. En consecuencia, y de acuerdo con nuestra hipótesis, el compuesto resultante, si es gaseoso, debe tener un volumen igual al del primero de estos gases». Mas esto generalmente no es cierto, ya que una molécula formada por la asociación de moléculas puede dividirse en dos o más partes, si el volumen del gas es doblado o cuadruplicado. Esto se explica aceptando que «las moléculas constituyentes de cualquier gas simple no están formadas por una simple molécula elemental, sino que resultan de un cierto número de estas moléculas, que se han unido en una por atracción y la molécula integrante se divide ella misma en dos o más partes o moléculas integrantes, compuestas de la mitad, la cuarta parte, etc., del número de moléculas elementales a partir del cual se ha formado la molécula constituyente de la primera sustancia, unida a la mitad, la cuarta parte, etc., del número de moléculas constituyentes de la segunda sustancia que se combinaría para formar la molécula total y esto es necesario para satisfacer el volumen del gas resultante».

Discutiendo la teoría de Dalton dedujo que la razón entre las densidades de dos gases como el oxígeno y el hidrógeno, representaba también la razón entre las masas de sus respectivas partículas, es decir, entre sus pesos atómicos. Probó con ello que el peso del equivalente del oxígeno, 8, utilizado generalmente con frecuencia por los químicos, no era su peso atómico y, partiendo de esto, llegó a dar las fórmulas correctas de los óxidos nitroso y nítrico, amoniaco, óxido de carbono, ácido clorhídrico y dedujo también las del Cl2CO, SH2, CS2 y CO2 y por analogías del C y Si dio la fórmula correcta del SiO2.

Para explicar sus teorías Avogadro escribió una obra de cuatro volúmenes: "Fisica de Corpi Ponderabili, Ossia Trattato della constituzione generale de Corpi" (Turín 1837-41). A pesar de que el físico francés Ampere daba una hipótesis parecida en 1814, las ideas de Avogadro pasaron inadvertidas durante cerca de cincuenta años hasta que Cannizzaro las propagó en el Congreso Internacional de Química de 1860, siendo después Lothar Meyer uno de sus principales defensores.

 

 

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