Biografías
Svante August Arrhenius

 

Svante August Arrhenius(Wijk, Estocolmo 1859-1927) Físico y químico sueco. Estudió en las Universidades de Upsala y Estocolmo. Arrhenius escribió, entre los años 1883 y 1884, un trabajo para su habilitación como profesor dedicado a los electrólitos. Sin embargo, su obra no fue considerada digna de una excelente calificación. Este hecho pudo tener graves consecuencias para Arrhenius, ya que le excluía de la posibilidad de dedicarse a la enseñanza en Upsala. Al enterarse de esto, Ostwald le ofreció un puesto docente en Riga, lo que contrarrestó los efectos de la calificación y fue admitido como profesor ayudante en Upsala ya que su prestigio en Suecia aumentó. En 1887 estuvo en Graz trabajando con Boltztnann, y al año siguiente en Ámsterdam, con Van't Hoff, trasladándose después a Leipzig para seguir colaborando con Ostwald. Las discusiones a que dieron lugar sus 6 estudios hicieron que fuera nombrado, primero lector en 1891 y después profesor de Física en la Escuela Técnica de Estocolmo, de la que llegó a ser rector años más tarde.

 

Entre las muchas distinciones que alcanzó figuran la de haber sido elegido miembro de la Academia de Ciencias sueca, la Medalla Davy de la Real Sociedad de Londres en 1902 y el premio Nóbel de Química en 1903.

 

Arrhenius realizó otros descubrimientos científicos: en 1889 formuló las ecuaciones que llevan su nombre, referidas a la dependencia de las reacciones químicas con la temperatura. También realizó contribuciones en los campos de la energía de activación, de la terapia con suero y de la astrofísica. Reconoció también la importancia de la presión de radiación del Sol en el proceso de formación de las colas de los cometas, y escribió, entre otras, las siguientes obras El futuro de los mundos y El destino de los planetas.

 

La parte más interesante de la tesis sostenida por Arrhenius es la idea de que las verdaderas sales, al disolverse, se disociaban sin que para ello fuera preciso que pasara corriente eléctrica a través de la solución. Los iones se formaban inmediatamente después de disolverse la sal. Esta formación de iones permitía explicar las teorías que sobre la conducción electrolítica sostenían Hittorf y Kohlrausch, así como explicar fácilmente las anomalías que en la presión osmótica habían observado Raoult y Van't Hoff.

 

En estas teorías propuso el concepto de moléculas activas, electrólitos y moléculas inertes, no electrólitos, señalando que ambas se encuentran equilibradas en una solución, equilibrio que se sostiene a pesar de las variaciones de concentración y de temperatura que se produzcan en la disolución, pues las moléculas activas aumentan o disminuyen a expensas de las moléculas inactivas. El coeficiente de actividad de un electrolito es el número que representa la relación entre el número de iones que existen en un electrolito y el que habría si el electrolito estuviera transformado en moléculas electrolíticas simples, idea que después fue expresada como grado de ionización. Se le debe el concepto de energía de activación, que, junto con la hipótesis de que los electrolitos débiles sólo estaban parcialmente disociados, permitió aplicar la ley de acción de masas a las disoluciones de tales electrólitos. Se ocupó de las teorías de inmunidad sostenidas por Ehrlich y así como éste suponía una neutralización de las toxinas (por las antitoxinas), Arrhenius suponía la existencia de un equilibrio semejante al existente en las soluciones electrolíticas.

 

 

Jorge Lerma

 

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